China y sus andares

¿Sabes qué?

No tenía pensado traspasar los límites de Occidente en la historia del calzado porque el mundo es muy grande y no puedo abarcarlo todo. Pero la verdad es que la evolución del calzado en China es muy interesante, no sólo por los pies de Loto sino porque fueron los primeros en pintar los zapatos y en usarlos según sus colores. Antes de llegar a eso, la evolución del calzado en China se parece mucho a la de las primeras civilizaciones, aunque no estaba tan desarrollada y no había “zapatos capricho” sólo “básicos”, botas básicas de diferentes materiales y zapatos de paja. Eran sobre todo un pueblo nómada, por lo que no se paraban a muchas tonterías. 

Las primeras botas eran básicamente militares pero se fueron adaptando para uso civil. Hubo dos estilos principales, uno con la punta cuadrada, más fuerte para el uso diario y otra muchísimo más elaborada con paño, usada en la corte.

Lo más interesante fue la evolución de los zapatos de paja, que se usaban principalmente en el norte y noroeste y que después se fueron extendiendo por toda China. Al principio, este tipo de zapato era bastante rudimentario, estaba hecho con paja y cosido con cáñamo. Poco a poco se empezó a sustituir el cáñamo por algodón, se le añadió una suela de madera y la paja dio el paso a la seda. Los chinos son muy tiquismiquis con la etiqueta y el protocolo en todos los aspectos de la vida, y con los zapatos no iban a ser menos. Para el calzado se usaba seda coloreada y pintada a mano, y tenía un significado y un uso concreto según el color y la simbología utilizada. En la Antigua China, el calzado de boda era rosa o rojo, bordado con el pájaro “propicio” y flores. Las novias usaban sandalias de madera pintadas con flores y atadas con cinco tiras de seda de diferentes colores. Durante la dinastía Jin (237-317 d.C) se decretó que los comerciantes usaran un zapato negro y uno blanco para reconocerlos fácilmente, se ve que era difícil encontrarlos (digo yo). También, algún emperador de la dinastía (no sé exactamente el año) Qing estipuló que el calzado amarillo brillante era sólo de su uso. El amarillo-dorado era para los nobles y los anaranjados para el pueblo. De aquí saco dos conclusiones: que los hombres antiguos de oriente tenían muy buen ojo para distinguir colores y que todos los “mandamases” del mundo eran unos presumidos.

Al igual que en Egipto, al emperador se le enterraba con sus zapatos. Bueno, en China se incineraban. Y ha seguido así a lo largo de la historia. Por ejemplo, cuando murió el emperador Guangxu (1875-1909) se “incineraron” también sus 104 pares de zapatos. La gente común también tenía que seguir un protocolo al respecto. Para los hombres los zapatos mortuorios eran de color azul, negro o marrón. Sin embargo, para las mujeres eran de colores brillantes y generalmente estaban bordados con una flor de loto y una escalera, simbolizando el ascenso al cielo. Estos zapatos se llamaban “zapatos de longevidad”.

Esta tradición era bonita. La de los pies de loto es otra historia. Una monstruosidad desde mi punto de vista y educación. Y además ha perdurado hasta el siglo XX. Aunque tampoco es de extrañar, otras tradiciones similares continúan a día de hoy y nadie hace nada. Cuenta la leyenda (una de ellas) que esta costumbre surgió de la mente libidinosa del emperador Li Yu (937-978 d.C.) cuando vio a una de sus concubinas bailando la Danza del Loto. Esta concubina, Yaoniang, tenía unos pies muy pequeñitos y cuando bailaba se los vendaba con seda, de forma que parecían medias lunas. Al emperador esto le pareció preciosísimo y lo puso de moda en la corte y entre sus nobles (al pueblo no llegó porque la mayoría de las mujeres tenían que trabajar). Tan de moda se puso que era requisito indispensable para cazar a un buen partido. La técnica consistía, como ya sabéis, en vendar los pies de las niñas para que no crecieran, según la medida que tuviesen al final (de mozuelas) podías ser Loto de Oro (9cm.), Loto de Plata o Loto de Hierro, que eran los pies “normales” y con los que te quedabas para vestir santos sí o sí. Los pies después no se veían, porque se usaban unos minizapatos de seda decorados con diseños específicos de la región o motivos florales.

Esta costumbre tuvo su máximo esplendor en sobre finales del 1600 hasta que fue proscrita en 1911. Aunque se siguió practicando hasta que Mao llegó al poder en 1949. Todavía se pueden ver ancianas con pies diminutos así que quien sabe cuántos años más duraría.

Y hasta aquí por hoy.

Que tengáis un muy buen fin de semana. Yo me voy a pueblo. Y a Sevilla, ¡a ver la tienda de Madewithlof!

p.d. La foto es una acuarela antigua china pero no he logrado dar con el artista. La he encontrado aquí.