Se me está pasando el arroz y yo no me he enterado

Uffff, esta Semana Santa en el pueblo no me está sentando muy bien. Por un lado, la crisis de los 30 aquí se me dispara. El otro día cuando fui a la farmacia, me encontré con una amiga de mi madre de antiguamente y me dijo: “Uy, eres ya una mujer!”. Y me quedé un poco pillada en plan “Pues sí, la verdad es que sí…un poco” (¿Qué le iba a decir? O_O). Con esto tengo un problema porque siento que aquí cuando te llaman “mujer” se refieren a alguien mayor, seria… y yo me siento como una jovenzuela todavía. Aún tengo pantalones con los bajos rotos. Después la señora me preguntó: “¿Te habrás casado ya? Yo ya tengo un nieto” (Ayyy, here we go again, como diría Bridget Jones, “tic tac, tic tac”). Miré al farmacéutico con urgencia, recogí mi amoxicilina y huí como alma que lleva el diablo.

Que no es que no quiera casarme, que no es eso (joe). Pero parece que tienes que hacerlo ahora o nunca, que estás en el límite. Aunque creo que el problema es en parte mío porque tengo la sensación de que cuando te casas ya no puedes hacer alguna locura espontánea en plan llegar a tu casa a las siete de la mañana con churros, pasear por el pueblo por la noche con Novio como cuando éramos mozuelos. O que tus primas chicas se queden a dormir contigo y te cuenten secretos viendo la Sophia (que por cierto no conocía y vaya truñaco). No sé, si te casas y te vuelves adulta del todo, eso “se supone” que ya no puedes hacerlo, ¿no? ¿O sí?

Bueno, por suerte como estoy en plan ermitaña 2.0 con esto del lanzamiento y nadie me ve el pelo, estas situaciones tan “divertidas” se están dando poco. Y además paso bastante del tema, estoy a favor de ser adulta “al completo” pero conservar ese punto salvaje y pasártelo bien sin pensar en la edad o en si es “correcto” o no. Ayer mismamente me estuve tirando por el tobogán con mi prima de seis años. Las dos como posesas. Fitness en el parque, eaa.

Por otro lado, con tanto trabajo y tanta vida social/familiar obligatoria me siento un poco abrumada. Quien dice abrumada dice que “estoy que me subo por las paredes”, vamos. Una está acostumbrada a llevar una rutina ordenada en soledad y en casa de tus padres no hay horarios de visitas ni citas concertadas. De hecho la filosofía es “hasta la puerta el corraaal”. Le he pedido a mi hermano que me ponga wifi en “lo alto la dehesa” y un techaillo para que no me dé el sol. Allí sería feliz. Hasta la nueva web sería feliz, y seguro que no daría tantos problemas. (Porque vaya tela con el wordpress de las narices). En fin, veis, estoy un pelín “exaltada”.

Por suerte ya estamos a mitad de semana. El lanzamiento avanza a toda marcha y va muy bien, (aunque me queje mucho a ratos). Todo saldrá como tiene que salir y para la Semana Santa del año que viene habré recuperado el tiempo de sueño perdido. (Esto de no dormir demasiado no me lo creía cuando me hablaban de emprender pero es totalmente cierto. Pero ánimo, que es sólo en la fase final) (Me hablo a mí misma).

Una última cosa, el blog se cierra por reforma hasta nuevo aviso. Vamos, una semana y media. Tengo que hacer la migración esa dichosa. (Ay, ¡es que wordpress me enervaaa!)

Venga, no me quejo más. Que está quedando todo bonito bonito.

p.d. La foto es de Fernandino Scianna.