Sobre libros y confesiones

marinasala

Tengo que confesarlo. Tengo un vicio muy malo: los libros. Es coger un libro y abstraerme de todo. Puedo seguir la dieta más estricta que haya pero dejar de leer un buen libro es casi tarea imposible para mí. Y eso que intento ponerle remedio: sólo me permito leer los domingos que tengo tiempo y nada pendiente (vamos, casi ninguno) sino, es imposible. No me puedo controlar.

En Navidad me regalaron En los zapatos de Valeria y al principio no me llamaba mucho la atención…pero después…después cogí tal enganche que estuve hasta las cinco de la mañana leyendo. (Lo sé, no es normal) Y lo peor es que me quedé con la intriga de que pasaría en los siguientes. Como los Reyes me han traído la saga completa, esta semana me autoimpuse vacaciones sin remordimientos para leerlos todos del tirón. Así que he estado tres días desconectada del mundo, solo mis libros, mi bata y yo. No sé si os pasa lo mismo, pero a mí cuando acabo un libro que me ha gustado mucho, mucho es como un chute de energía, así que también me he leído Detrás del Mostrador de Marina Salas. Después de airear mi cabecita, he puesto en orden todas las ideas que me pululaban desde antes de las fiestas sobre miniempresas, zapatos, tiendas online y demás. No hay nada mejor que vacaciones mentales para coger aire y organizarse de nuevo. (Pensaba organizarlas en Navidad, ¿a quién quería engañar?) Una de las cosas que decía la protagonista, Valeria, en uno de los libros, es que la suerte es una actitud, que hay que hacer que las cosas ocurran. ¡Pues venga, que este año toca crecer! Aprender y crecer.